Del grano a la tableta

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Algunos chocolateros venezolanos artesanales lo hacen antes que apareciera la tendencia en el planeta sin saberlo. La efervescencia de los que se apuntan en la oleada de From Bean to bar comenzó a tomar auge en Estados Unidos y ahora se multiplica en otros lugares del planeta.

Así lo contó la experta francesa en chocolates Chloe Doutre-Roussel en el taller que dictara en la Universidad Simón Bolívar, gracias a la invitación de María Fernanda Di Giacobbe y su Cacao de origen. Los cultores de la tendencia, en su mayoría norteamericanos, venían de otras profesiones, decidieron experimentar en sus casas y garajes elaborando chocolate artesanal que venden por Internet y que logran en pequeñas cantidades. En sus tabletas hacen énfasis en el cacao que utilizan, ofrecen buenos precios a sus productores y proponen chocolates que enaltecen los atributoos del cacao que utilizan sin esconderlos con otros añadidos.

Los precursores de esta nueva avanzada serían los artífices de Sharffen Berger en San Francisco: Robert Steimberg y Jhon Shaffenberger. Steve De Vries también se anotó entre los primeros cultores: artista del vidrio, fue a Costa Rica, vio las plantaciones de cacao, volvió con semillas a su casa, y descubrió que en ellas había un potencial escondido que se perdía en las golosinas masivas.  Compró máquinas vintage y comenzó a hacer el chocolate en casa que le cambió la vida.

Como ellos surgieron muchos más. “Esta es una tendencia que comenzó a ser perceptible en el 2005. Desde entonces al 2009, solo había 5 marcas. Luego han surgido cientos y se están diseminando. Ya están en todo Estados Unidos”, diría Doutre-Roussel. “Antes de ellos el mercado del chocolate en Estados Unidoos eran las golosinas masivas o los caros chocolates europeos”. En la avanzada se suman Mast Brothers, con una tienda en Nueva York y mercadeo atrayente, Amano, Fresco, Taza, entre otros. Un documental bautizado From Bean to Bar comparte su avanzada.

A sus cultores los une el crear pequeñas producciones de chocolate artesanalmente, trabajar desde el cacao que compran directamente, ofrecer precios justos a sus productores y vender sus chocolates, normalmente, a nueve dólares la barra. Algunos han logrado hacerlos con cacao venezolano. Patric chocolate y Rogue Chocolate tienen propuestas con cacao de Río Caribe. En Dandelión, cuando compran cacao de Venezuela, cuentan cómo lo hicieron en sus presentaciones. “Este es un momento en el que en el mundo se busca buen cacao y lo quieren directo de sus productores”, contó Doutre-Roussel.

En Venezuela, aguarda una variedad inédita de cacaos, muchos de sangre criolla, que pueden preciarse de estar entre los mejores del planeta. Una bendición dormida que aguarda por ser honrada y aprovechada en todo su potencial, más al calor de las tendencias que enaltecen el buen cacao en el mundo. Di Giacobbe lo recordó. “En Venezuela somos Bean to Bar desde hace años. Es una tendencia que se puede aprovechar para mercadearnos. Tenemos una multidiversidad de cacaos única. Y 17.000 productores. Podríamos tener 17.000 tabletas distintas que comer, disfrutar y mostrar al mundo”.

Un rico trabajo que está por hacerse. Una de las múltiples posibilidades que ofrece el insigne cacao local, que exige el esmero necesario para aprovecharlo en su excelencia. Y una oportunidad para quienes anhelen dedicarse al placer de trabajar con chocolate.

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