Definamos el vino por Guillermo Vargas

0
1066

Por Guillermo Vargas 

No es fácil definir un producto milenario, tan complejo, apreciado y noble como el vino. La Organización Internacional de la Viña y el Vino (O.I.V.), lo define como la “bebida resultante exclusivamente de la fermentación completa o parcial de la uva fresca o del jugo de la uva fresca”.

Luis Pasteur, científico de renombre mundial, afirmó en 1886: “El vino es la más sana y la más higiénica de las bebidas”.  Catedráticos de Enología en Francia, hace muchos años, señalaron: “Beber vino es la mejor forma de comunicarse con la tierra, al tomar sus minerales, extraídos por la vid”. Disfrutar del vino es una experiencia de los sentidos, un placer y una afición.

Es importante resaltar que el vino proviene exclusivamente de la uva, “del fruto de la vid y el trabajo del hombre”, como dice la liturgia de la iglesia católica; sin embargo a veces desconocemos el trabajo que hay detrás de cada botella.  Muchos especialistas en el área coincidimos en que el vino se empieza a producir en el viñedo, trabajo del ampelólogo (experto en el cultivo de la vid), y se elabora, añeja y afina en la bodega, trabajo del enólogo (experto en la elaboración del vino); quien tiene la misión de exaltar en el vino, las características de calidad aportadas por la uva.

La alianza entre un vino y un alimento es perfecta cuando se produce un equilibrio y armonía entre aromas y gustos de ambos. El vino realza el valor de la comida, al igual que interviene en su digestión y asimilación, proporcionándonos una placentera y saludable sensación cuando lo tomamos moderadamente. Su compleja composición nos proporciona agua proveniente de la uva, alcohol etílico, glicerol, ácidos orgánicos, sales minerales, vitaminas del complejo B, vitamina C y polifenoles como taninos, antocianos y antioxidantes, entre otros elementos.

Existen diversos tipos de vino. De acuerdo a su contenido de gas carbónico encontramos: tranquilos (sin gas), de aguja (frizzantes), con muy poco gas y espumosos (altos en gas);  de los cuales existen blancos, rosados y tintos.

Según su contenido de azúcar residual, existen desde secos hasta dulces, pasando por abocados, semi secos y semi dulces. Todos son exquisitos y hay apropiados para cada momento, lo cual queda a nuestra elección; por supuesto que el mejor vino siempre será el que más nos guste, dependiendo del tipo de comida con que lo vamos a maridar, del ambiente donde lo vamos a tomar, y muy especialmente de la compañía con quien lo compartiremos. ¡Salud!

 

Fotografía tomada de www.GQ.com.Mx

Compartir
Artículo anteriorCómo surgió la reina pepeada
Artículo siguienteRecorrido de sabores en El Hatillo
Guillermo Vargas
Ingeniero agrónomo, máster en Viticultura y Enología, profesor universitario y catador Internacional es el enólogo que durante dos décadas y desde sus inicios estuvo a cargo de los vinos de Bodegas Pomar. Sigue allí como asesor y figura clave en los recorridos de @clubpomar

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here