Encuentro de emprendedores del chocolate venezolano

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Rosanna Di Turi @Rosannadituri @Rosannadituri

La convocatoria al evento Cacao y chocolate. Red de emprendedores hecha por Cacao de Origen y Cavenit excedió las expectativas: los asistentes al evento  liderado por María Fernanda Di Giacobbe llenaron dos salas de cine del Trasnocho Cultural en Paseo Las Mercedes en Caracas. Más de 300 personas asistieron este 9 de marzo al encuentro gratuito en el que distintos protagonistas del cacao y el chocolate tomaron  la palabra para compartir sus experiencias y mostrar el vigor de un movimiento de emprendedores que se multiplica como promesa de un mejor porvenir.

María Fernanda Di Giacobbe,  ganadora de la primera edición del premio Basque Culinary World Prize por sus iniciáticas con propósito social, activó de nuevo una dinámica en sintonía con su convicción de que los esfuerzos escritos en plural tienen mejores resultados. ¨La idea es compartir para que los logros sean mayores¨.

En la palestra estuvo Amanda de García, quien llegó de Barlovento para compartir parte de su historia en cacao y chocolate que conmueve. ¨Ella es la primera chocolatera Bean To Bar de Venezuela¨, la presentó Di Giacobbe. Allí, la artífice de chocolates Mis Poemas contó cómo a los 62 años comenzó una nueva vida desde el cacao de Barlovento. En un momento se dio cuenta que la venta de esos granos que con tanto esmero sembraba no le daban suficientes dividendos. Comenzó  entonces su tenaz camino a elaborar tabletas, con las máquinas creadas por su yerno Simón Pérez. A sus 78 años, y superando muchas adversidades, sus chocolates se ofrecen en distintos supermercados. ¨Me han robado 22 veces. Muchas veces no tenemos luz ni señal. Pero yo sigo trabajando. Somos los venezolanos quienes podemos cambiar para bien el país, con mucho esfuerzo y quedándonos aquí¨.

Di Giacobbe recordó cómo, luego de haber ayudado a formar 700 mujeres con los conocimientos para trabajar chocolate en Miranda, fue necesario lograr un escalón más: ofrecerles mayores conocimientos. Allí se sumó el trabajo de la profesora Rosa Spinosa de la Universidad Simón Bolívar quien compartió la labor para cursos en ese oficio que luego derivaron en el Diplomado de Gerencia del cacao. Desde el mismo estrado, Alejandro Marius, a cargo de la ONG Trabajo y Personas, compartió la convicción de que enseñar un oficio es clave pero no suficiente. ¨Es necesario formar a las personas con las herramientas para emprender ¨. Es por ello que propician el acompañamiento de las 800 mujeres en situación de vulnerabilidad que han formado con las herramientas para hacer chocolate.

Sobre el estrado se le rindió homenaje a Petra Galarraga, veterana productora de Barlovento. Y tomaron la palabra distintos  emprendedores que han conseguido en el chocolate un gustoso camino para sus negocios propios. Arturo Somana, de cacao Macuare, con el vigor que lo caracteriza, contó cómo en el  Cerro Bachiller de Miranda cosecha el cacao que es ahora es parte de distintas tabletas. El joven chocolatero Miguel Rodríguez de Herencia Divina explicó cómo este emprendimiento que suma un año, ya cuenta con 6 tabletas hechas en familia desde distintos cacaos venezolanos: ¨Vamos directamente a los productores y les pagamos más de lo que piden. Es importante mencionarlos en las tabletas¨.  Los artífices de Nirvana Cioccolato compartieron cómo apostaron por rellenos salados en sus bombones al descubrir que los venezolanos anhelaban algo más en sus chocolates.

Jessy Pino de Cacao González contó que decidió hacer chocolates desde cacaos de Aragua, su lugar de origen, porque es lo que mueve su sensibilidad. Giovanni Conversi, el artífice de Mantuano chocolates, explicó que  ha desarrollado 12 tabletas saborizadas, 22 ediciones especiales y dos hechas desde el grano, aunque al empezar su emprendimiento tuvo el temor de dejar su trabajo anterior. Sobre el estrado estuvo Claudia Franceschi de los chocolates que llevan su apellido, César Carbonara de Cayre de Mérida, Rodrigo Morales de Chocolates Canoabo en Carabobo, Armando Canelón, cocinero y chocolatero de Valencia, Nela Moser que hace sus bombones en Galipán. Todos mostraron  la convicción de que ser chocolatero  es un oficio que merece formación, esmero, dedicación, pero que retribuye con gustosas satisfacciones.

La experta francesa en chocolate Chloe Doutre Roussel, quien ha sido clave en este movimiento, compartió concisa y certera sus consejos. ¨Hacer Bean To Bar no sólo es elaborar chocolate desde el grano. Es velar por varios valores. Hacer pequeños volúmenes para revelar la personalidad del cacao de una región. Comprar cacaos de calidad a sus productores. Este es un movimiento que se formó frente al chocolate industrial cargado de vainilla¨.  Y compartió sus consejos claves para los venezolanos: ¨Hay que hacer un tostado suave para revelar la delicadeza del cacao venezolano. Temperar bien, porque si no se hace, se pierde en estética y fuerza. Este es un oficio mágico que enamora. Si se hace con esmero, desde la calidad, con valores y para crear placer, elegancia y nuevos sabores,  les irá bien¨.

El gusto de ese encuentro fue la coincidencia en mostrar que en esta red, como varios señalaron, prevalece la cooperación más que la competencia. Y la convicción de estos emprendedores de que eligieron un buen derrotero.  Miguel Rodríguez de Herencia DIvina lo resumió en una buena frase. ¨Ahora siento que mi sueño, es el sueño de Venezuela¨.

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