Los 20 años de El Mesón de Andrés y sus sabores españoles en Chacao

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Rosanna Di Turi @Rosannadituri

Andrés Rodríguez es una cátedra de bonhomía y calidad defendida con constancia. En El Mesón de Andrés, apostado en Chacao, va desde la cocina a las mesas, siempre atento de los platos españoles que buscan sus fieles. Ahora celebra que este restaurante familiar, creado el 10 de marzo de 1998, cumple 20 años en Chacao.

Este 2018 también se cumplieron 50 años desde que Rodríguez llegó de su Galicia natal. Desde entonces ha labrado un constante periplo como insigne anfitrión en distintos lugares emblemáticos de Caracas.

En los años 70, fue maitre del Montmartre, un restaurante que replicaba ese paisaje parisino en Baruta gracias a un dueño alemán. Corría el año 1969 y la sociedad caraqueña aterrizaba en ese rincón para amanecer en una pista de baile con vista al cielo, probar una sopa de cebolla o caracoles que recordaban a Francia.

También fue anfitrión en el perenne Lasserre, el restaurante francés de Los Palos Grandes. En los años 80, Rodríguez presenció las noches como anfitrión en la discoteca 1900 My Way, con carta asesorada por el chef francés Pierre Blanchard y 18.000 cristales biselados en el techo bajo los que sonaban orquestas como Los Melódicos y La Billo’s. Luego inauguró La Guacharaca junto a Ben Ami Fihman y Cayito Aponte. También fue socio y anfitrión en el Sarao, la primera ronería de Caracas con orquestas cada noche, como la Dimensión Latina.

Hace 20 años y tras ese incansable periplo concretó un sueño, largamente madurado. En Chacao y con su familia, estrenó El Mesón de Andrés que sus fieles agradecen siempre y donde lo acompaña al mando su hijo Javier. “Es el anhelo de toda la vida. Es una vuelta a los sabores de la infancia. Lo que llaman los españoles la cocina de toda la vida. Aquí hacemos lo que en Europa se llama cocina de patrón, donde el dueño marca las pautas de manera que se mantenga la calidad y los platos, aunque cambie el cocinero¨.

Comenzó con una carta que se concentraba en los sabores tradicionales del norte de España, bañado por el Mar Cantábrico –como el pulpo a la gallega y los pimientos de piquillo rellenos – pero que luego, a petición, fue sumando recetas de otras regiones españolas, como los arroces valencianos y el cochinillo de Segovia.

En El Mesón, en ese espacio breve y siempre concurrido, sus clientes saben que encontrarán una carta fiel a su esencia comandada por Andrés y su hijo Javier, que comenzó allí sus faenas desde que tenía 19 años. ¨Fui aprendiendo de mi padre. Este restaurante ha sido muy noble. Hace poco estudié cocina en Le Cordon Bleu de Madrid. Creo que con la experiencia de mi padre más lo que aprendí vienen cosas interesantes. Mientras otros se retiran nosotros nos reinventamos¨, comparte Javier mientras su padre recuerda que la calidad se logra a diario. “Esto es una labor de día a día. Son claves la constancia, el estar siempre pendiente, el tener pasión por lo que uno hace. Si pasión no se logra la excelencia”.

*El Mesón de Andrés está en la Av. Francisco de Miranda, Chacao. En Instagram: @elmesondeandres

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